Enfermedades autoinmunes: un incendio equivocado. Comprendiendo las enfermedades autoinmunes (I)

enfermedades autoinmunes: un incendio equivocado

enfermedades autoinmunes: un incendio equivocado

 

Las enfermedades autoinmunes constituyen uno de los grupos más numerosos de enfermedades actualmente y cada día se incrementan sus cifras y aparecen a edades cada vez más tempranas. Según algunos autores son el segundo grupo de enfermedades, sólo por detrás de las enfermedades cardiovasculares . Constituyen un número muy heterogéneo de cuadros cuyo nexo en común es un funcionamiento erróneo del sistema inmunitario que deja de reconocer como própias determinadas proteínas y por error activa una respuesta contra esos tejidos generando inflamación y destrucción en diferentes órganos y sistemas.

Hay un gran debate en cuanto a las causas, que exploraremos en siguientes entradas, pero destacan entre ellas las relacionadas con la alimentación, tóxicos y químicos, factores genéticos y constitucionales, y el estilo de vida. Muchos de estos factores pueden perjudicar directa o indirectamente al intestino, y es en esta víscera donde se encuentra el 85% del sistema inmunitario. Por tango una alteración en sus paredes – y por tanto en su permeabilidad- , en la composición de la flora microbiana – generándose una disbiosis-, o bien en su función – desde la motilidad a una insuficiencia enzimática pancreática o hepato-biliar que  afecte a la digestión-  puede generar una inflamación que favorezca alteraciones del sistema inmunitario, desde alergias , dermatitis, urticarias, a la aparición de una enfermedad autoinmune.

El tratamiento convencional permite sofocar los síntomas , a veces es imprescindible, pero no favorece la autorregulación del sistema inmunitario sino su supresión, lo que conlleva dos riesgos: aumento de infecciones  y aumento de tumores , ya que la función de vigilancia inmunitaria puede verse comprometida. Otras veces el problema es la toxicidad de los tratamientos: corticoides, inmunosupresores etc…son fármacos  muy fuertes con gran cantidad de efectos secundarios y colaterales que van desde la hipertensión, hipercolesterolemia, sobrepeso, diabetes, descalcificación y osteoporosis, neuropatías , anemia, neutropenia, inflamación del hígado ,inflamación de riñones y un largo etcétera. En determinados momentos es muy importante recurrir a ellos pero el tratamiento debe continuarse con las modificaciones adecuadas de los hábitos de vida especialmente la alimentación, evitando todos aquellos alimentos que pueden favorecer reacciones de autoinmunidad y alteraciones del intestino y de la flora microbiata., así como aquellos que contengan aditivos tóxicos , pesticidas etc…Dentro de la Medicina Integrativa, la rama de la Medicina que junto a los avances de la medicina convencional integra los recursos eficaces y científicos de la medicina natural y holística,  contamos con diferentes tratamientos que puede favorecer la autorregulación del sistema inmunitario, restablecer la mucosa intestinal y la flora microbiana y reducir la inflamación.

Como siempre, cada caso es diferente y el tratamiento debe ser personalizado. Las pruebas diagnósticas convencionales son de gran utilidad y nos permitiran identificar en qué estadio del trastorno autoinmune se  encuentra el paciente.

Algunos expertos norteamericanos lo clasifican en tres estadíos:

-Estadío I: Autoinmunidad silente: en este estadío encontramos niveles de autoanticuerpos elevados, pero el paciente no padece síntomas, no tiene cuadro clínico ni se ha producido destrucción de los tejidos. Es la fase más leve  pero puede evolucionar a enfermedad autoinmune si no se siguen las medidas adecuadas.

-Estadío II: Reactividad autoinmune: en este caso encontramos autoanticuerpos elevados, hay síntomas (el paciente padece un cuadro clínico pej hipotiroidismo, dolor articular, inflamación del páncreas , inflamación autoinmune hepática…) pero aún no se ha producido destrucción de las células ni de tejidos.

-Estadio III:Enfermedad autoinmune: es el más avanzado. Encontramos autoanticuerpos elevados, síntomas – como los de la fase II y según el órgano afectado-, y destrucción de tejidos ( daño en el tiroides, cirrosis hepática autoinmune, daños en las articulaciones por artritis reumatoide, daño en las glándulas salivales o lacrimales en el Síndrome de Sjogren, etc….).

 

Es interesante saber que una completa analítica de sangre en la que se revisen en profundidad los autoanticuerpos elevados y la proteína C reactiva, entre otros valores,  nos va a aportar dos cosas muy importantes:

 

1)Tendremos una referencia a partir de ahora para valorar durante los próximos meses si el paciente está estable, mejora  – lo veremos en su cuadro clínico y con el transcurso de los meses, en la reducción de los niveles de autoanticuerpos) o empeora. La modificación del título de anticuerpos es lenta, observándose antes la mejoría del cuadro clínico con frecuencia. La reducción de la PCR es más rápida y se reacciona directamente con la reducción de la inflamación.

2)Nos permite determinar la potencial afectación de la enfermedad autoinmune: algunos autoanticuerpos se relacionan con patología local, pej  anticuerpos antiTPO o anti- receptor de hormonas tiroideas con afectación del tiroides y otros con el riesgo de una afectación general pej los anticuerpos antinucleares o los ANCA en el caso lupus eritematoso sistémico.

Dado que al padecer una enfermedad autoinmune, incluso una simple psoriasis, triplica el riesgo de desarrollar otra alteración de la autoinmunidad , cada vez es más importante adquirir hábitos de vida saludables y evitar aquellos factores que pueden alterar nuestra inmunidad.

Continuaremos.

 

Dr. José Ignacio García Acosta.

www.homeopatiamalaga.es